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El Hígado y los Cálculos Hepáticos

Hígado y Vesícula Biliar

Cada año, millones de personas en los Estados Unidos sufren dolores causados por cálculos biliares. Sin embargo, puede sorprender el hecho de que muchos de estos individuos terminan por descubrir que tienen cálculos hepáticos. Los cálculos hepáticos son los parientes menos conocidos de los cálculos biliares, porque ambos son, esencialmente, lo mismo. En última instancia, la ubicación define la diferencia entre los dos. Para ayudar a reducir el riesgo de sufrir este doloroso malestar, todas las personas deben comprender cómo funciona el hígado y qué pueden hacer para apoyar su salud.

La Ubicación y el Propósito del Hígado

El hígado es la glándula más grande que hay en el cuerpo y se localiza al principio del intestino delgado. La vesícula, en comparación, se ubica detrás del hígado cerca de su base. El propósito principal del hígado es producir bilis—una secreción esencial para descomponer los lípidos digeridos en partículas más pequeñas para que las grasas y las vitaminas solubles en grasa puedan ser absorbidas por el intestino delgado.

El hígado forma bilis a partir de agua, electrolitos, y otras moléculas incluyendo colesterol, bilirrubina, ácidos biliares, y fosfolípidos. Los adultos producen entre 400 y 800 ml de bilis todos los días y se almacena en la vesicular hasta que se necesite.1 Además de fabricar bilis, el hígado funciona como un filtro para desintoxicar y purgar químicos nocivos (tales como el alcohol) del cuerpo.

¿Qué son los cálculos hepáticos?

Los cálculos hepáticos comúnmente se forman cuando se tiene un exceso de colesterol en el cuerpo. Al haber un exceso de colesterol en la dieta, el que sobra a menudo se cristaliza formando pequeñas masas en forma de piedritas. Recientemente, investigadores de la Universidad de Bonn en Alemania descubrieron que la herencia también puede contribuir a este problema. Los científicos creen que han aislado un gen dentro del cuerpo que en gran medida aumenta las posibilidades que tiene una persona de formar cálculos hepáticos y/o biliares.2

Enfermedades Comunes del Hígado

Debido al papel que juega el hígado como sistema de desintoxicación del cuerpo, mucho de lo que comemos y bebemos puede, en gran medida, afectar la salud de la glándula. Estas son algunas de las enfermedades más comunes del hígado:

Cirrosis: Debido a este padecimiento, el daño al hígado causa cicatrización lo cual impide aún más que el hígado funcione como debería. Las causas comunes de la cirrosis incluyen alcoholismo y hepatitis. Alrededor del 5% de los pacientes de cirrosis desarrollan cáncer de hígado y terminan recibiendo trasplantes de hígado debido a una cicatrización excesiva.

Hígado Graso: El "Hígado Graso" es un padecimiento común en personas que beben mucho alcohol. El hígado crece debido a la acumulación de células adiposas. Usualmente, el único síntoma que se presenta es un leve malestar en el abdomen. Normalmente el padecimiento mejora si la persona deja de beber alcohol.

Hepatitis: La hepatitis alcohólica (inflamación del hígado) también es causada por la ingesta de demasiado alcohol y, a menudo, es precursora de la cirrosis y de la eventual insuficiencia hepática. Si se detecta a tiempo, el daño al hígado podría ser revertido hasta cierto punto. Por otro lado la Hepatitis Viral ataca al hígado directamente. De hecho existen cinco tipos distintos de Hepatitis viral:

  1. Hepatitis A (HAV) – Puede afectar a cualquier persona y se presenta tanto a través de casos individuales como de epidemias generalizadas
  2. Hepatitis B (HBV) – Una enfermedad mortal que causa cirrosis, cáncer, insuficiencia hepática, y hasta la muerte
  3. Hepatitis C (HCV) – Se desarrolla con facilidad al entrar en contacto con la sangre de una persona infectada
  4. Hepatitis D (HDV) - Un virus hallado en la sangre de individuos afectados; por lo general el paciente también padece HBV
  5. Hepatitis E (HEV) - Similar a la HAV, pero es raro que se dé en los Estados Unidos.3

El Síndrome de Gilbert: El Síndrome de Gilbert es causado por un defecto en la ingesta de bilirrubina en las células hepáticas. El Síndrome de Gilbert puede ser muy difícil de diagnosticar y a veces se confunde con la enfermedad hepática.

Síntomas de un Hígado Lento

Cuando el hígado no trabaja apropiadamente, un buen número de señales pueden indicar que hay un problema. Los pacientes pueden presentar estos síntomas:

  • Fatiga Crónica
  • Depresión
  • Trastornos Digestivos
  • Sensibilidad a Químicos

Lo que resulta interesante es que los síntomas de una desintoxicación hepática imposibilitada comúnmente son los mismos que los que se le atribuyen a los pacientes que sufren la exposición a químicos tóxicos.

¿Cualquier Organismo Puede Dañar el Hígado?

¡Sí! Los trematodos del hígado son una clase de parásitos planos que infectan el aparato digestivo y otros órganos del cuerpo. Los trematodos adultos tienen chupones externos con los cuales se nutren de sus huéspedes. Los trematodos normalmente entran al cuerpo cuando la gente come pescado o plantas que viven en aguas infestadas por trematodos. La triquinosis es otro tipo de enfermedad causada por parásitos que pueden dañar el hígado. La triquinosis se da al comer carne que no está bien cocida (generalmente de cerdo) y afecta los conductos biliares que filtran el hígado.

Otro padecimiento provocado por la infestación de parásitos en el hígado es la esquistosomiasis. Esto es provocado por parásitos que entran al cuerpo a través de la piel, usualmente después de caminar descalzo en agua fresca infestada con estos organismos. Los parásitos viajan a través del cuerpo, alojándose en las pequeñas venas del hígado.

En última instancia, la esquistosomiasis termina por convertirse en cirrosis hepática debido a la cicatrización que provoca la inflamación. También, muchas personas no comprenden que la Hepatitis A es un virus que entra al hígado como si fuera un organismo. La forma más común se contraer Hepatitis A es comer alimentos preparados o tocados por alguien que no se lavó muy bien las manos cuando usó el baño.

¿Cuáles Químicos Afectan el Hígado?

Los químicos que pueden causar hepatoxicidad incluyen Acetaminofeno, Isoniazid, aflatoxinas, arsénico, y tetracloruro de carbono.4 Tomar más de la dosis recomendada de Acetaminofeno provoca que la paso del glutatión se congestione de NAPQI—el metabolito del Acetaminofeno. A final de cuentas, este compuesto tóxico se acumula en el hígado y el glutatión no puede eliminarlo, dañando el hígado durante este proceso.

Usado para tratar la Tuberculosis, el Isoniazid es un poderoso medicamento que requiere que el paciente se realice pruebas constantes de hígado. Se cree que el Isoniazid provoca granulomas (nódulos inflamatorios crónicos) dentro del hígado.

Las Aflatoxinas se dan de manera natural y pueden encontrarse en la tierra, en la vegetación marchita, y en otros ámbitos naturales.5 Las Aflatoxinas típicamente florecen en zonas donde hay mucho calor y humedad y normalmente contaminan los cultivos de cereales, especies, cacahuates y otros alimentos secos. La exposición elevada a las aflatoxinas provoca carcinoma, cirrosis, y la eventual necrosis del hígado.

El Arsénico es un carcinógeno y teratógeno muy conocido. La exposición más común a los humanos se da en el agua potable. Los niveles elevados de arsénico pueden ser fatales en un lapso de 12-48 horas después de su ingesta, algunas muertes ocurren en una hora.6 Una vez que es absorbido por el cuerpo, el arsénico se almacena en el hígado donde puede contribuir al desarrollo de cáncer.

Al ingerirse el tetracloruro de carbono es muy peligroso para los humanos y los animales. Las señales clínicas de la inhalación del tetracloruro de carbono incluyen niveles elevados de la enzima hepática Aspartato Aminotransferase, niveles elevados de bilirrubina, niveles reducidos de albumina y fibrinógeno, y un hígado inflamado y sensible.7

Estadísticas Generales sobre los Problemas de Hígado

  • Las lesiones físicas al hígado son responsables sólo del 5% de todos los ingresos a hospitales.8
  • El 80% de todos los casos de toxicidad hepática son causados por reacciones farmacológicas a medicamentos.9
  • Se sabe que más de 900 fármacos con receta causan lesiones al hígado. La toxicidad es la razón principal por la cual un medicamente es retirado del mercado. 10
  • Los cálculos hepáticos y de vesícula están presentes en un 10% o 20% de la población.11
  • 6,500 trasplantes de hígado se llevaron a cabo en los Estados Unidos en el 2005.12

¿Qué Clase de Dieta Promueve un Hígado Fuerte?

Además de la ingesta de fármacos, una dieta deficiente es un factor principal que genera la mayoría de los problemas de hígado. Ingerir grandes cantidades de alcohol es la forma más común de riesgo para el hígado que se deriva de la dieta. Sin embargo, usted puede mejorar su dieta de muchas maneras para promover un funcionamiento general del hígado.

  • Una dieta con demasiada proteína puede provocar una enfermedad llamada encefalopatía hepática o "confusión mental". Mientras que la causa exacta de la encefalopatía hepática aún se desconoce, la teoría indica que cuando el cuerpo digiere grandes cantidades de proteínas, se forma amonio en exceso, lo cual afecta el sistema nervioso central.13 Siempre debe consultar con su médico antes de alterar la proteína en su dieta.
  • Una dieta alta en calorías, especialmente en carbohidratos y alimentos grasosos, igualmente puede dar como resultado problemas de hígado. La ingesta excesiva de calorías puede provocar depósitos de grasa dentro del hígado.
  • Vigile su ingesta de Vitamina A, porque tiene una alta concentración de grasa saturada y colesterol y puede ser muy tóxica para el hígado cuando se consume en grandes cantidades. Sin embargo, la Vitamina A Emulsionada no contiene grasa ni colesterol. La Vitamina A Emulsionada es una forma líquida de la vitamina que se deriva del caroteno que se encuentra en los vegetales verdes y amarillos y en la yema de huevo. La Vitamina A Emulsionada es un poderoso antioxidante que suplementa su dieta. La Vitamina A también ayuda a promover la diferenciación de las células y apoya la respuesta normal del sistema inmunológico del cuerpo.

La mejor dieta para el hígado es baja en proteínas y también en sodio.14 Comer bastantes frutas y verduras crudas ayudará a mantener su cuerpo, especialmente su hígado, sin saturarse. Aproximadamente entre el 30% y el 40% de su dieta debería consistir en vegetales con hojas verde oscuro y frutas y verduras de color anaranjado, rojo, morado y amarillo. Una dieta alta en grasas hace que el hígado trabaje demasiado, por lo que reducir su ingesta de grasa es un asunto crítico para tener un hígado saludable.

Los aguacates y el pescado aceitoso como el salmón, el atún y las sardinas son excelentes opciones para promover la salud del hígado. Muchas variedades de semillas crudas tales como la semilla de linaza, girasol, y alfalfa son benéficas en este sentido también. Ciertos aceites (primavera, la semilla de pasas de Corinto, y el aceite de oliva prensado en frío, sólo por nombrar algunos) también apoyan al hígado.

Junto con una dieta saludable, usted debe limpiar su hígado en forma rutinaria para promover un funcionamiento y una salud óptima. Un número de productos de limpieza del hígado y hasta de la vesícula pueden encontrarse en tiendas que ofertan artículos para la salud y en el Internet, pero los más efectivos son elaborados sólo con hierbas 100% orgánicas y cultivadas en forma natural y producidas utilizando los procesos propietarios o Instruct®.

Los limpiadores del hígado producidos con estos métodos, tales como Livatrex™, le brindan a usted hierbas extraídas con Glicerina pura certificada Kosher, en lugar de alcohol, por lo que son el tipo de suplementos más seguros y efectivos para apoyar sus iniciativas para mejorar la salud.

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Referencias

  1. Bowen, R. "Secretion of Bile and the Role of Bile Acids In Digestion," Online. Accessed: 4 Oct 2007.
    Available: www.arbl.cvmbs.colostate.edu/hbooks/pathphys/digestion/liver/bile.html
  2. Lammert, F., Grunhage, F., Walier, M. and T. Wienker. "Research team discovers gallstone gene." Hepatology. Issue 46. Pub. 11 July 2007. Online. Accessed: 4 Oct 2007. Available: www.uni-bonn.de/en/News/93_2007.html
  3. Centers for Disease Control and Prevention. "Viral Hepatitus." Online. Accessed: 5 Oct 2007. Available: www.cdc.gov/ncidod/diseases/hepatitis
  4. Keeffe, E., Friedman, L. Handbook of liver diseases. Pub. 2004. Edinburgh: Churchill Livingstone, 104-123. ISBN 0-443-06633-7.
  5. Waliyar, Dr. F., Principal Scientist (Pathology) and Managing Director for Agri-Science Park. Online. Accessed: 17 Oct 2007. Available: www.icrisat.org/aflatoxin
  6. PDRhealth™ Online. Accessed: 17 Oct 2007. Available: www.pdrhealth.com/drug_info/nmdrugprofiles/nutsupdrugs/ars_0026.shtml
  7. Department of Health and Human Services, ATSDR. Online. Accessed: 17 Oct 2007. Available: www.atsdr.cdc.gov/toxprofiles/tp30-c3.pdf
  8. McNally, Peter F. "GI/Liver Secrets." Saint Louis: C.V. Mosby. ISBN 1-56053-618-7.
  9. Pirmohamed, M., Breckenridge, A., Kitteringham, N., Park, B. "Adverse drug reactions". Pub. 1998. BMJ 316 (7140): 1295-8. PMID 9554902
  10. Friedman, S., Grendell, J. and K. McQuaid. Current diagnosis & treatment in gastroenterology. Pub. 2003. New York: Lang Medical Books/McGraw-Hill, p664-679. ISBN 0-8385-1551-7.
  11. Virtualmedicalcentre.com Pub. 21 Sept 2003. Online. Accessed: 5 Oct 2007. Available: www.virtualbloodcentre.com/diseases.asp?did=182