
Los ácaros del polvo son bichos diminutos, microscópicos, que comúnmente se encuentran en los hábitats humanos, como su casa, el sillón, la cama o la alfombra. Pueden vivir en nuestro medio ambiente porque se alimentan de nuestras células muertas de la piel, y con el pelo de nuestras mascotas.
Desafortunadamente, aunque usted haga su mejor esfuerzo por mantener limpia su casa, somos vulnerables a los ácaros del polvo. La limpieza por sí sola no resolverá el problema porque el ser humano promedio genera alrededor de 5-10 gramos de células muertas de la piel cada semana y unas 3 libras al año.
Por eso, aún con los regímenes más estrictos de limpieza, los ácaros del polvo tendrán bastante sustento. Además, los ácaros de polvo en su casa se reproducen impresionantemente rápido. Los efectos de esta enorme cantidad de ácaros del polvo en nuestros hogares pueden ejercer un rol significativo en la generación de nuestros problemas de salud.
Vea al cielo. Hágalo, yo lo espero. ¿Qué fue lo que vio? Si observó una raya blanca en el cielo, como si fueran trazos de un avión, esto pudo haber sido una estela. Las estelas son gotas de agua o cristales de hielo que a veces se ven tras el paso de una aeronave, un jet o un misil.
Las estelas se disuelven en unos cuantos minutos. Si usted notó una raya blanca en el cielo cuando vio hacia arriba, vuelva a observar si la línea sigue ahí.
Si la raya ahí está, es posible que no se trate de una estela, sino de una estela química o popularmente conocido en inglés como un chemtrail.
En sí todo tiene que ver con el contenido del aire. Las fumarolas y las toxinas de fábricas y automóviles, y toneladas de otros gases dañinos andan volando de un lado a otro. Ciertamente estas son peligrosas moléculas que pueden inhalarse y también reducen la cantidad de oxígeno en el aire. Ahora, considere esto: la mayoría de nuestras toxinas aéreas son inhaladas mientras estamos en espacios cerrados porque pasamos la mayoría de nuestra vida entre cuatro paredes, ya sea en oficinas, casas, escuelas, iglesias.
Y porque ahí es donde pasamos la mayoría de nuestro tiempo – en la casa, en las tiendas, los restaurantes y demás, es importante saber qué contiene el aire que respira con más frecuencia: humo, pelo de mascotas, fumarolas de pintura, moho, mildiú, y posiblemente billones de microorganismos.

Los productores incurren en prácticas engañosas, y su negocio, a veces, requiere engañar a los consumidores. Nos convencen para que compremos productos convenientes para limpiar, aromatizar, suavizar, alisar y embellecer los cuales suelen contener peligrosos químicos.
¡Si la palabra “formaldehído” no le recuerda un cuerpo embalsamado sobre una fría mesa de acero, debería hacerlo!
El formaldehído ha sido utilizado por décadas para embalsamar cadáveres de tal manera que puedan ser presentados durante un velorio. Es un líquido para preservar que sustituye la sangre, es un agente reconocido por el Instituto Nacional de Cáncer por causar dicha enfermedad (carcinógeno), y, por si esto fuera poco, está incluido en la mayoría de los productos que usted compra y usa en su casa, ¡de hecho forma parte de los materiales con los cuales su vivienda fue construida!

No importa quién es usted o donde vive, todos necesitamos reducir la cantidad de moho y de mildiú en el aire que respiramos. Si usted percibe un olor a humedad en su casa o en el lugar de trabajo es posible que haya moho o mildiú en ese lugar.
Claro que si usted ve el moho en su hogar u oficina, entonces sabe que tiene un problema. Lo malo es que la mayoría del moho tóxico que flota en el aire es invisible, pero así puede afectar seriamente su salud.
La medicina oriental antigua nos dice que el aire limpio y fresco es uno de los componentes más importantes no sólo de la salud física, sino mental. En pocas palabras, sin aire limpio, el cuerpo no funciona adecuadamente. Cuando el cuerpo no funciona bien, la mente no puede trabajar con facilidad y claridad.