
Al tener mal aliento, mucha gente inmediatamente recurre a tratamientos temporales para atender este problema en vez de pensar en la causa del mal.
La verdad es que el mal aliento puede ser causado por algunos malestares, alimentos, y quizás hasta por sus hábitos. Si padece mal aliento crónico, primero debe examinar sus hábitos de higiene. Asegúrese de usar hilo dental al menos una vez al día, y lavarse los dientes regularmente.
También es posible que una boca seca juegue un rol en el desarrollo del mal aliento. La causa de una boca reseca es la descomposición de células muertas en su boca y lengua. Esta descomposición genera un olor desagradable.
Pocas cosas son más molestas que la comezón y los rasquidos que vienen con los piquetes de mosco. ¡Cuando un mosco nos pica, nos da comezón debido a la saliva residual que queda cuando el insecto se da un banquete con nuestra sangre! Afortunadamente, mientras que la Madre Naturaleza nos ha dado la presencia de estos latosos animalitos, también nos ha brindado estupendos remedios para tratar los piquetes de mosco.
Estas son algunas de las mis formas favoritas y naturales de aliviar y tratar los dolorosos e irritantes piquetes de mosco. He estado usando estos remedios por años, porque en Texas hay muchos moscos. De hecho tal vez le sorprenderá saber que la mayoría de estos remedios son cosas que comúnmente usted puede encontrar en casa.
Aunque todos debemos disfrutar la belleza de la primavera, mucha gente padece alergias estacionales. De las aves al polen, hay muchas cosas que pueden hacernos sufrir a raíz de los síntomas clásicos de una reacción alérgica.

De hecho, estudios demuestran que aproximadamente 35 millones de americanos padecen alergias estacionales, al igual que fiebre del heno. Y, conforme los estornudos, la garganta irritada y los ojos llorosos se vuelven insoportables, muchas personas buscarán fármacos para aminorar estos malestares. Aun cuando estos medicamentos pueden aliviar las alergias de manera temporal los fármacos casi siempre tienen efectos secundarios nada deseables.
A continuación encontrará diez métodos naturales para reducir los síntomas de las alergias, y también para evitar que las alergias se manifiesten.

Recientemente, la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency) ha demostrado que el aire en espacios cerrados puede estar incluso más contaminado que el que está en exteriores. Tal vez usted se pregunte, “¿Cómo es posible esto?” Muchos de nosotros creemos que nuestras casas son santuarios privados y seguros.
Aunque nuestras casas deben representar este sitio seguro para nosotros, con frecuencia respiramos aire tóxico, lleno de químicos dentro de nuestro hogar, sin que nos demos cuenta de ello.
Esto se debe, en gran medida, a la cantidad de químicos tóxicos en los productos que usamos, al igual que a nuestros malos hábitos. Las grandes cantidades de plomo, brea y radón son solo unos cuantos ejemplos de los contaminantes tóxicos que se encuentran en el aire, en espacios cerrados. Este artículo aborda algunos de los peligros tóxicos que existen en su casa, al igual que algunos de los métodos que puede utilizar para revertir este problema de contaminación en espacios cerrados.

Los ácaros del polvo son bichos diminutos, microscópicos, que comúnmente se encuentran en los hábitats humanos, como su casa, el sillón, la cama o la alfombra. Pueden vivir en nuestro medio ambiente porque se alimentan de nuestras células muertas de la piel, y con el pelo de nuestras mascotas.
Desafortunadamente, aunque usted haga su mejor esfuerzo por mantener limpia su casa, somos vulnerables a los ácaros del polvo. La limpieza por sí sola no resolverá el problema porque el ser humano promedio genera alrededor de 5-10 gramos de células muertas de la piel cada semana y unas 3 libras al año.
Por eso, aún con los regímenes más estrictos de limpieza, los ácaros del polvo tendrán bastante sustento. Además, los ácaros de polvo en su casa se reproducen impresionantemente rápido. Los efectos de esta enorme cantidad de ácaros del polvo en nuestros hogares pueden ejercer un rol significativo en la generación de nuestros problemas de salud.