10 Disruptores Endocrinos Que Debes Evitar

Dr. Group
por Dr. Edward Group DC, NP, DACBN, DCBCN, DABFM
Publicada el
botellas de plastico

La exposición a los disruptores endocrinos es como poner una gota de agua en el tanque de gasolina de un coche. Una gota puede no tener un impacto importante, pero gota a gota, el coche se avería. Los disruptores endocrinos hacen lo mismo para el cuerpo humano. Los disruptores endocrinos causan síntomas tales como infertilidad, aumento de peso, enfermedad cardíaca, demencia y mucho más. Las hormonas controlan todas las funciones en el cuerpo; y cuando no están en equilibrio, tampoco lo está todo lo demás.

Los Disruptores Endocrinos Más Importantes

Los siguientes disruptores endocrinos son los principales que debes evitar por completo.

1. Los plaguicidas organofosforados

Estos pesticidas se rocían sobre los alimentos para matar las plagas más comunes. Una de las formas más habituales de consumir estos productos químicos peligrosos son los residuos de plaguicidas en los vegetales y las frutas. Los plaguicidas organofosforados han demostrado que causan infertilidad en los hombres, un desarrollo lento del cerebro en los niños e incluso se ha demostrado que afectan a la función de la tiroides. [1] [2] Siempre elige productos orgánicos cuando compres alimentos para evitar estos pesticidas.

2. 17?-etinilestradiol

El 17?-etinilestradiol es una forma sintética de estrógeno y el único que se mantiene activo cuando se toma por vía oral. En la actualidad, esta hormona sintética se puede encontrar en todas las formas de anticonceptivos orales. Los estudios han demostrado que fomenta las complicaciones del cáncer de mama y la proliferación celular. [3] Incluso el gobierno de Estados Unidos ha reconocido sus efectos peligrosos.

3. Retardantes de flama (PBDE)

Los PBDE, o éteres difenílicos polibromados, alteran la función tiroidea mediante el bloqueo de la absorción de yodo y, finalmente, toman su lugar en la tiroides. [4] Debido a esta acción, también imitan e interrumpen las hormonas tiroideas. El PBDE se ha vinculado con una disminución del coeficiente intelectual y se ha comprobado que afecta negativamente el desarrollo neuronal y físico en niños y bebés en desarrollo. [5]

4. Ftalatos

Los ftalatos se añaden a los plásticos para su durabilidad y flexibilidad. Sus efectos negativos para la salud se han reportado constantemente en diversos estudios en todo el mundo. Los ftalatos pueden filtrarse fácilmente en el agua, y el agua embotellada está sujeta a contaminación. La investigación ha confirmado que los ftalatos inhiben el desarrollo de células de esperma. [6] También están vinculados con la obesidad, la diabetes y los trastornos de la tiroides. Siempre que sea posible, guarda los alimentos y líquidos en contenedores de vidrio.

5. BPA

El BPA está presente en nuestra vida. Las latas de alimentos, botellas de plástico, protectores de teléfonos móviles y las tuberías de agua pueden contenerlo. Este químico incluso recubre los recibos de las tiendas y se puede absorber por la piel, al contacto. Los estudios han encontrado que las personas que manipulan los recibos tienen este producto químico en la orina sólo unas horas más tarde. De acuerdo con una investigación del gobierno, el noventa y tres por ciento de los estadounidenses tienen niveles detectables de BPA en sus cuerpos. El BPA se ha relacionado con la obesidad, el cáncer de mama, la pubertad de precoz, las enfermedades cardiovasculares y problemas reproductivos. Elije recipientes de almacenamiento sin BPA y, de nuevo, utiliza el vidrio siempre que sea posible.

6. Perclorato

Contenido en el combustible para cohetes, explosivos, fuegos artificiales y fertilizantes, este producto químico ambiental común altera notablemente la función tiroidea. De manera similar a los PBDE, el perclorato reemplaza el yodo en el tiroides y ocasiona una disminución de la actividad tiroidea. Los síntomas de una actividad tiroidea disminuida incluyen aumento de peso, falta de energía y depresión. El agua contiene las mayores concentraciones de perclorato. La mejor solución para evitar los daños de este disruptor endocrino es asegurarte de recibir suficiente yodo. Un filtro de agua de alta calidad también puede ayudar a filtrar el perclorato.

7. Arsénico

Este elemento se encuentra naturalmente en lo profundo de la corteza terrestre, pero también puede ser liberado a través de actividades mineras e industriales y llegar a las fuentes de agua. [7] La exposición al arsénico puede causar resistencia a la insulina, la supresión del sistema inmune, un desarrollo cognitivo más lento, daño cardiovascular y aumento/pérdida de peso.[8] La mejor manera de protegerse contra el arsénico es instalar un filtro de agua que elimine específicamente el arsénico.

8. Productos químicos perfluorados (PFC)

Se estima que el 99% de los estadounidenses acumulan PFC en sus cuerpos. Los PFC se utilizan comúnmente para fabricar sartenes antiadherentes. Durante la cocción, algunos de estos productos químicos entran a la comida y se acumulan en tu cuerpo. Los PFC alteran la función hormonal y se han relacionado con la infertilidad, espermatozoides ineficaces, enfermedades del corazón, enfermedad de la tiroides, colesterol alto y bajo peso al nacer en los bebés. Un estudio confirmó que los PFC, especialmente PFOA y PFHxS, afectan negativamente a los niveles de hormonas tiroideas. [9] Evita los utensilios de cocina antiadherentes.

9. Mercurio

El mercurio es tóxico y peligroso para las mujeres embarazadas y sus bebés. Se une a una hormona esencial para la menstruación y la ovulación. El mercurio también ataca al páncreas y afecta la producción de insulina. Basta con decir ¡evita el mercurio! Reducir el consumo de mariscos puede ser una de las mejores soluciones para reducir la ingesta de mercurio; Por desgracia, el pescado ya no es la única preocupación. Las nuevas bombillas CFL contienen niveles peligrosos de mercurio. De hecho, si se rompe una de estas bombillas, se recomienda la evacuación.

10. Dioxinas

El gobierno de Estados Unidos reconoce las dioxinas como disruptores endocrinos. Las dioxinas, un subproducto de procesos industriales, se han relacionado con las enfermedades del corazón, la diabetes, la reducción de la fertilidad, una mala actividad del esperma y bajo conteo de esperma, interferencias en el desarrollo del embrión y el aborto involuntario espontáneo. [10] La mayor parte de la exposición de los estadounidenses a las dioxinas es debida a las carnes y otros productos alimenticios que contienen productos de origen animal. Las dioxinas se acumulan en la grasa y pueden permanecer durante años.

¿Qué Podemos Hacer?

Aunque es difícil, es posible tomar medidas para evitar los disruptores endocrinos. Si usted come carne o pescado, elija los productos orgánicos, de animales sin jaulas o de fuentes silvestres. Compre productos frescos y orgánicos tanto como sea posible, y elija el vidrio para almacenar los alimentos. Asegúrese de tomar suplementos de yodo para proteger la tiroides. También recomendamos encarecidamente las limpiezas regulares para ayudar a eliminar la acumulación de toxinas.

Dr. Edward F. Group III, DC, ND, DACBN, DCBCN, DABFM

Referencias (10)
  1. Jurewicz J1, Polaska K, Hanke W. Chemical exposure early in life and the neurodevelopment of children–an overview of current epidemiological evidence. Ann Agric Environ Med. 2013;20(3):465-86.
  2. Aguilar-Garduo C1, Lacasaa M, Blanco-Muoz J, Rodriguez-Barranco M, Hernandez AF, Bassol S, Gonzalez-Alzaga B, Cebrin ME. Changes in male hormone profile after occupational organophosphate exposure. A longitudinal study. Toxicology. 2013 May 10;307:55-65. doi: 10.1016/j.tox.2012.11.001.
  3. Barbara Demeneix. Examples of Chemical Pollution Targeting Thyroid Hormone Action.Losing Our Minds: How Environmental Pollution Impairs Human Intelligence and Mental Health.
  4. Lata K1, Mukherjee TK2. Knockdown of receptor for advanced glycation end products attenuate 17-ethinyl-estradiol dependent proliferation and survival of MCF-7 breast cancer cells. Biochim Biophys Acta. 2014 Mar;1840(3):1083-91. doi: 10.1016/j.bbagen.2013.11.014.
  5. Eskenazi B1, Chevrier J, Rauch SA, Kogut K, Harley KG, Johnson C, Trujillo C, Sjdin A, Bradman A. In utero and childhood polybrominated diphenyl ether (PBDE) exposures and neurodevelopment in the CHAMACOS study. Environ Health Perspect. 2013 Feb;121(2):257-62. doi: 10.1289/ehp.1205597.
  6. Specht IO1, Toft G2, Hougaard KS3, Lindh CH4, Lenters V5, Jnsson BA6, Heederik D7, Giwercman A8, Bonde JP9. Associations between serum phthalates and biomarkers of reproductive function in 589 adult men. Environ Int. 2014 May;66:146-56. doi: 10.1016/j.envint.2014.02.002.
  7. Garelick H1, Jones H, Dybowska A, Valsami-Jones E. Arsenic pollution sources. Rev Environ Contam Toxicol. 2008;197:17-60.
  8. Naujokas MF1, Anderson B, Ahsan H, Aposhian HV, Graziano JH, Thompson C, Suk WA. The broad scope of health effects from chronic arsenic exposure: update on a worldwide public health problem. Environ Health Perspect. 2013 Mar;121(3):295-302. doi: 10.1289/ehp.1205875.
  9. Wen LL1, Lin LY, Su TC, Chen PC, Lin CY. Association between serum perfluorinated chemicals and thyroid function in U.S. adults: the National Health and Nutrition Examination Survey 2007-2010. J Clin Endocrinol Metab. 2013 Sep;98(9):E1456-64. doi: 10.1210/jc.2013-1282.
  10. Chen SC1, Liao TL, Wei YH, Tzeng CR, Kao SH. Endocrine disruptor, dioxin (TCDD)-induced mitochondrial dysfunction and apoptosis in human trophoblast-like JAR cells. Mol Hum Reprod. 2010 May;16(5):361-72. doi: 10.1093/molehr/gaq004.

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