El Hígado y Los Cálculos en el Hígado

Dr. Group
por Dr. Edward Group DC, NP, DACBN, DCBCN, DABFM
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Cálculos en el hígado

Cada año, millones de personas en Estados Unidos sufren dolores relacionados con cálculos biliares. Sin embargo, a muchos de estos individuos les puede sorprender descubrir que, de hecho, padecen de cálculos en el hígado. Las piedras del hígado son menos conocidas que los cálculos biliares y ambos son esencialmente los mismos. En última instancia, la ubicación define la diferencia entre los dos. Para ayudar a reducir el riesgo de padecer esta dolorosa condición, todo el mundo debe entender cómo funciona el hígado y qué se puede hacer para ayudar a mantenerlo saludable.

La ubicación y el propósito del hígado

El hígado es la glándula más grande del cuerpo y está situado al comienzo del intestino delgado. La vesícula biliar se encuentra detrás del hígado, cerca de su base. El propósito principal del hígado es producir bilis, que es una secreción esencial para descomponer los lípidos digeridos en partículas más pequeñas de modo que las grasas y las vitaminas solubles en grasa puedan ser absorbidas por el intestino delgado.

El hígado forma la bilis del agua, electrolitos y otras moléculas, incluyendo colesterol, bilirrubina, ácidos biliares y fosfolípidos. Los adultos producen entre 400 y 800 ml de bilis cada día y se almacena en la vesícula biliar hasta que sea necesaria. [1] Además de la fabricación de la bilis, el hígado funciona como un filtro para desintoxicar y purgar productos químicos nocivos (tales como alcohol) del cuerpo.

¿Qué son las piedras o calculos en el hígado?

Las piedras del hígado se forman comúnmente siempre que exista un exceso de colesterol en el cuerpo. Cuando hay un exceso de colesterol dietético, lo que sobra, a menudo, cristaliza en masas pequeñas, con forma de piedritas. Recientemente, los investigadores de la Universidad de Bonn en Alemania descubrieron que la genética también puede contribuir a la enfermedad. Los científicos creen haber aislado un gen dentro del cuerpo que aumenta, en gran medida, las posibilidades de una persona de formar cálculos en el hígado o biliares. [2]

4 enfermedades comunes en el hígado

Debido a la función del hígado como sistema de desintoxicación del cuerpo, gran parte de lo que comemos y bebemos puede afectar considerablemente a su salud. Estas son algunas de las enfermedades más comunes del hígado:

1. Cirrosis

Los daños en el hígado provocan cicatrizaciones que impiden aún más que el hígado funcione como debería. Las causas más comunes de la cirrosis incluyen el alcoholismo y la hepatitis. Alrededor del 5% de los pacientes con cirrosis desarrollan cáncer de hígado y terminan recibiendo trasplantes de hígado debido a una cicatrización excesiva.

2. El hígado graso

El “hígado graso” es una condición común en las personas que beben demasiado alcohol. El hígado se agranda por la acumulación de células grasas. Por lo general, el único síntoma que presenta es una ligera molestia en el abdomen. La condición normalmente mejora si la persona en cuestión deja de beber alcohol.

3. Hepatitis

La hepatitis alcohólica (inflamación del hígado) también es debida a la ingesta de alcohol en exceso y es, a menudo, un precursor de la cirrosis y de una insuficiencia hepática eventual. Si se detecta a tiempo, el daño al hígado se puede revertir de alguna manera. La hepatitis viral, por otro lado, ataca directamente al hígado. En realidad, existen cinco tipos diferentes de hepatitis viral:

  1. Hepatitis A (VHA) – Puede afectar a cualquier persona y va de casos individuales a epidemias generalizadas
  2. Hepatitis B (VHB) – Una enfermedad mortal que causa cirrosis, cáncer, insuficiencia hepática e incluso la muerte
  3. Hepatitis C (VHC) – Se propaga fácilmente al entrar en contacto con la sangre de una persona infectada
  4. Hepatitis D (VHD) – Un virus que se encuentra en la sangre de las personas afectadas y el paciente, por lo general, también tiene VHB
  5. Hepatitis E (VHE) – Similar al VHA, pero rara vez se dan casos en Estados Unidos. [3]

4. El Síndrome de Gilbert

El Síndrome de Gilbert es causado por un defecto en la absorción de la bilirrubina por parte de las células del hígado. El Síndrome de Gilbert puede ser muy difícil de identificar y, a veces, se confunde con la enfermedad hepática.

Los síntomas de un hígado perezoso

Cuando tu hígado no está funcionando a su máximo rendimiento, puedes experimentar algunos de los siguientes síntomas o todos ellos:

  • Fatiga crónica
  • Depresión
  • Dolores de cabeza
  • Estreñimiento
  • Dificultades digestivas
  • Sensibilidades químicas

Es interesante que los síntomas de la desintoxicación hepática son habitualmente los mismos que los atribuidos a los pacientes que sufren de exposición a productos químicos tóxicos.

¿Algún organismo puede dañar el hígado?

¡Sí! Las duelas (trematodos hepáticos) son un tipo de gusano que infecta el sistema digestivo y otros órganos en el cuerpo. Las duelas adultas tienen ventosas externas que les permiten pegarse y nutrirse. Los trematodos normalmente entran al cuerpo al comer pescado o vegetales sin cocinar y pescados de aguas infestadas con duelas. La triquinosis es otro tipo de enfermedad parasitaria que puede dañar el hígado. La triquinosis se contrae al comer carne poco hecha (generalmente de cerdo) y afecta las vías biliares que drenan el hígado.

La condición conocida como esquistosomiasis ocurre cuando los parásitos entran al cuerpo a través de la piel, por lo general, al caminar descalzo en aguas dulces infestadas. Los organismos viajan a través del cuerpo, estableciéndose en las pequeñas venas del hígado. En última instancia, la esquistosomiasis se traduce en la cirrosis del hígado debido a las cicatrices causadas por la inflamación. Además, muchas personas no se dan cuenta de la hepatitis A es un virus que entra en el hígado como un organismo. La forma más común de contraer la hepatitis A es comer alimentos preparados o manipulados por alguien que no se lavó las manos adecuadamente después de ir al baño.

¿Qué productos químicos afectan el hígado?

Los productos químicos que pueden causar hepatotoxicidad incluyen: acetaminofeno, isoniazida, aflatoxinas, arsénico y tetracloruro de carbono. [4] Tomar más acetaminofeno de la cantidad recomendada inunda la vía metabólica del glutatión con NAPQI, el metabolito del acetaminofeno. En última instancia, este compuesto tóxico se acumula en el hígado y el glutatión no es capaz de eliminarlo, por lo tanto, daña el hígado en dicho proceso.

Utilizada para tratar la tuberculosis, la isoniazida es un poderoso medicamento que requiere que el paciente se someta a pruebas de función hepática constantes. Se cree que la isoniazida causa granulomas (nódulos inflamatorios crónicos) en el hígado.

Las aflatoxinas se producen de forma natural y se pueden encontrar en el suelo, la vegetación en descomposición y otros espacios naturales. [5] Las aflatoxinas suelen florecer en sitios de alta temperatura y humedad y normalmente contaminan los cultivos de cereales, especias, maní y otros productos secos. La alta exposición a las aflatoxinas causa carcinoma, cirrosis y la eventual necrosis del hígado.

El arsénico es un carcinógeno y teratógeno bien conocido. La exposición más común para los seres humanos proviene de beber agua del grifo. Los altos niveles de arsénico pueden ser fatales en el transcurso de 12-48 horas después de la ingestión y algunas muertes ocurren en una hora. [6] Una vez absorbido en el cuerpo, el arsénico se almacena en el hígado donde puede contribuir a la aparición de cáncer.

El tetracloruro de carbono es muy peligroso para los seres humanos y animales cuando se inhala. Los signos clínicos de la inhalación de tetracloruro de carbono incluyen unos niveles elevados de la enzima hepática Aspartato Aminotransferasa, niveles elevados de bilirrubina, niveles bajos de albúmina y fibrinógeno y un hígado hinchado y sensible. [7]

Estadísticas generales sobre los problemas hepáticos

  • Las lesiones físicas en el hígado son responsables sólo del 5% de todos los ingresos hospitalarios. [8]
  • 80% de todos los casos de toxicidad hepática son causadas por reacciones a medicamentos farmacológicos. [9]
  • Se conoce que más de 900 medicamentos con receta dañan el hígado. La toxicidad es la razón principal para retirar un medicamento del mercado. [10]
  • Los cálculos biliares y del hígado están presentes en 10% al 20% de la población. [11]

9 Hierbas que ayudan a limpiar el hígado

1. Raíz de achicoria orgánica

Se conoce desde hace tiempo que la raíz de achicoria orgánica ayuda con los problemas hepáticos, remontándose a los antiguos romanos y los egipcios que utilizaban esta hierba para ayudar a limpiar la sangre. En tiempos más recientes, la raíz de la achicoria tostada ha servido como una alternativa natural y sin cafeína, del café.

2. Hoja de diente de león orgánica

La hoja de diente de león ayuda a promover la excreción de bilis en el hígado. Como tal, el cuerpo puede procesar de manera más eficiente los alimentos y líquidos, mientras purga toxinas dañinas. Además, mejorar el flujo de bilis hace posible que el cuerpo metabolice mejor la grasa, lo que ayuda a optimizar los niveles de colesterol del cuerpo.

La hoja de diente de león también es eficaz en la estimulación de una vesícula biliar perezosa, la cual se encarga de almacenar y excretar bilis cuando el cuerpo la necesita. Como tal, esta sustancia natural es eficaz para mantener la pureza de la sangre y ayuda a reducir la carga del hígado para filtrar toxinas.

3. Raíz de diente de león orgánica

Puede que consideres los dientes de león como malas hierbas, pero la raíz se ha utilizado durante muchos años para ayudar al cuerpo a purificar la sangre y resolver los problemas del hígado. Para las personas que sufren de exceso de agua en el hígado debido a problemas de salud, la raíz de diente de león podría ayudarles a eliminar el agua y mejorar la función del hígado en general.

4. Celidonia mayor orgánica

La celidonia a menudo se utiliza para ayudar a los programas de limpieza del hígado y la vesícula biliar. ¿Por qué? Esta valiosa hierba ayuda a prevenir la acumulación de partículas extrañas en el hígado.

5. Semillas de cardo mariano orgánicas

Varios estudios sugieren que las semillas de cardo mariano ayudan a mantener una función óptima del hígado. Por ejemplo, las semillas de cardo mariano pueden favorecer la capacidad del hígado para regenerar tejido nuevo después de que ocurra el daño. Las semillas de cardo mariano incluso parecen prometedoras para estimular que el hígado produzca bilis adicional para mejorar la función digestiva.

6. Hojas de menta orgánica

Las hojas de menta orgánica ayudan a mejorar el flujo de la bilis desde el hígado hasta la vesícula biliar. El aceite volátil que se encuentra en la menta (un híbrido de la menta acuática y la hierbabuena) también ayuda con el proceso digestivo en general. La menta ayuda a mantener tu hígado en buen estado de funcionamiento.

7. Cúrcuma orgánica

Gracias a sus efectos antioxidantes fuertes, la cúrcuma orgánica ayuda a eliminar toxinas del cuerpo. Como resultado de este efecto antioxidante, tu hígado no tiene que trabajar tanto para filtrar la sangre y mantener tu cuerpo saludable. Esto resulta en un hígado sano que se puede centrar en eliminar toxinas del cuerpo.

8. Raíz de dársena amarilla orgánica

La raíz de dársena amarilla ayuda a eliminar las sustancias extrañas que pueden sobrecargar el hígado. La raíz de dársena amarilla también se utiliza para tratar dolores de cabeza, “confusión” mental, irritabilidad general, manchas de la piel y trastornos de la sangre y de la piel; todos estos problemas están relacionados con el hígado cuando éste no es capaz de operar de manera eficiente.

9. Chanca piedra silvestre

Con el reciente “redescubrimiento” de una planta de la selva amazónica bien conocida, la chanca piedra, los profesionales de la salud han adquirido un poderoso aliado para ayudar a sus pacientes a mantener la vejiga, riñones, vesícula biliar y el hígado en una salud óptima. La chanca piedra ha sido considerada tradicionalmente como un suplemento de salud que puede ayudar a las funciones normales de desintoxicación del hígado para purgar sustancias nocivas.†

¿Qué dieta ayuda a mantener un hígado fuerte?

Además de la ingesta de fármacos, una mala alimentación contribuye de manera importante a la mayoría de los problemas en el hígado. Un alto consumo de alcohol es la contribución dietética más común que pone en peligro el hígado. Sin embargo, puedes mejorar tu dieta de varias maneras para mejorar la función del hígado en general.

  • Una dieta demasiado rica en proteínas puede causar una afección llamada encefalopatía hepática o “confusión mental”. Aunque la causa exacta de la encefalopatía hepática es todavía desconocida, se teoriza que cuando el cuerpo digiere altas cantidades de proteínas, se forma amoníaco en exceso que afecta al sistema nervioso central.13 Siempre debes consultar a un médico antes de alterar la proteína de tu dieta.
  • Una dieta alta en calorías, especialmente de carbohidratos y alimentos grasos, también puede causar problemas hepáticos. Un exceso de consumo de calorías puede resultar en depósitos de grasa en el hígado.
  • Vigila tu ingesta de vitamina A ya que es alta en grasas saturadas y colesterol, y puede ser muy tóxica para el hígado cuando se toma en grandes cantidades. Sin embargo, la vitamina A emulsionada no contiene grasa ni colesterol. La vitamina A emulsionada es la forma líquida de la vitamina que se deriva del caroteno que se encuentra en verduras verdes y amarillas y en la yema de huevo. La vitamina A emulsionada es un antioxidante de gran alcance para complementar tu dieta. La vitamina A también ayuda a promover la diferenciación celular y a mantener la respuesta normal del sistema inmunitario del cuerpo.

La mejor dieta para el hígado es una dieta baja en proteínas y también en sodio.14 Comer muchas frutas y verduras crudas te ayudará a evitar que tu cuerpo, especialmente el hígado, se sobrecargue a sí mismo. Aproximadamente, del 30% al 40% de tu dieta debe consistir en vegetales de hoja verde oscuro, y frutas y verduras de color naranja, rojo, morado y amarillo. Una dieta alta en grasa hace que el hígado trabaje más, por lo que reducir tu consumo de grasas es fundamental para la salud del hígado.

Los aguacates y el pescado azul como el salmón, el atún y las sardinas son excelentes opciones para mantener un hígado saludable. Muchas variedades de semillas crudas tales como las de linaza, girasol y alfalfa también son beneficiosas en este sentido. Algunos aceites (de prímula, semillas de grosella negra y el aceite de oliva prensado en frío, para nombrar unos pocos) también ayudan al hígado.

Junto con una dieta sana y de limpieza, debes limpiar rutinariamente tu hígado para mantener su función y salud óptima. Varios productos de limpieza del hígado e incluso para la vesícula biliar se pueden encontrar en tiendas de salud y en Internet, pero los más efectivos están fabricados con hierbas sólo 100% orgánicas y salvajes y se producen mediante procedimientos propios o Instruct®.

Los limpiadores de hígado producidos con estos métodos, tales como Livatrex™, aportan hierbas extraídas utilizando glicerina vegetal pura de certificación Kosher en lugar de alcohol, lo que los hace la clase de suplementos más segura y efectiva para ayudar a mejorar tu salud.

Dr. Edward F. Group III, DC, ND, DACBN, DCBCN, DABFM

Referencias (11)
  1. Bowen, R. Secretion of Bile and the Role of Bile Acids In Digestion. Online. (last accessed: 2007 October 4). www.arbl.cvmbs.colostate.edu/hbooks/pathphys/digestion/liver/bile.html. (Disponible en inglés)
  2. Lammert, F., Grunhage, F., Walier, M. and T. Wienker. Research team discovers gallstone gene. Hepatology. Issue 46. Pub. 2007 July 11. (last accessed: 4 Oct 2007). www.uni-bonn.de/en/News/93_2007.html. (Disponible en inglés)
  3. Centers for Disease Control and Prevention. Viral Hepatitus. (last accessed: 2007 October 5). www.cdc.gov/ncidod/diseases/hepatitis. (Disponible en inglés)
  4. Lawrence S. Friedman MD, Emmet B. Keeffe MD. Handbook of liver disease: expert consult. Elsevier Saunders. 2011 August 26. ISBN-10: 143771725X. Print. (Disponible en inglés)
  5. Waliyar, Dr. F. Principal scientist (Pathology) and managing director for agri-science park. (last accessed: 2007 October 17). www.icrisat.org/aflatoxin. (Disponible en inglés)
  6. PDR Health. Arsenic. 2007. (Disponible en inglés)
  7. Department of Health and Human Services. ATSDR. (last accessed: 2007 October 17). www.atsdr.cdc.gov/toxprofiles/tp30-c3.pdf (Disponible en inglés)
  8. Peter R. McNally DO FACP FACG. GI/Liver secrets plus. Mosby Inc. 2010 April 2. IDBN-13: 978-0323063975. Print. (Disponible en inglés)
  9. Pirmohamed M, Breckenridge AM, Kitteringham NR, Park BK. Adverse drug reactions. BMJ. 1998 Apr 25;316(7140):1295-8. Review. (Disponible en inglés)
  10. Scott L. Friedman, James H. Grendell, Kenneth R. McQuaid. Current diagnosis and treatment in gastroenterology. Lange Medical Books/McGraw-Hill Pub. Division. 2003. ISBN:0-8385-1551-7. Print. (Disponible en inglés)
  11. Virtual Medical Centre. Gallstones. 2003 September 21.

    (Disponible en inglés)

†Los resultados pueden variar. La información y declaraciones hechas son para fines educativos y no tienen la intención de reemplazar el consejo de su médico. Global Healing Center no dispensa consejos médicos, prescribe o diagnostica enfermedades. Las opiniones y consejos nutricionales expresados ​​por Global Healing Center no pretenden ser un sustituto del servicio médico convencional. Si tiene una condición médica grave o preocupación por su salud, consulte a su médico.

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