Estimado presidente electo, Trump: Haga a América Saludable Otra Vez

Dr. Group
por Dr. Edward Group DC, NP, DACBN, DCBCN, DABFM
Publicada el
américa saludable otra vez

Distinguido Presidente electo Trump,

A pesar del hecho de que Estados Unidos gasta más de 1.5 billónes de dólares cada año en asistencia sanitaria, nuestro sistema se encuentra entre los peores del mundo. El desperdicio es desenfrenado, la atención es impersonal, las primas se han disparado y los deducibles han subido como la espuma. Lo que es peor, el British Medical Journal advierte que los errores médicos son la tercera causa de muerte en los Estados Unidos.

Tal vez lo más alarmante es que, en sus fundamentos, nuestro sistema de salud no fomenta el bienestar ni la prevención de la enfermedad. Las agencias reguladoras y las compañías de seguros dictan las pautas de tratamiento, y se ha arraigado la agenda farmacéutica. Como resultado, casi el 70 por ciento de los estadounidenses toman al menos un medicamento con receta al día y más de la mitad toman dos.

¡Se trata de una situación completamente inaceptable para nuestra gran nación! Tenemos que dejar de medicarnos y empezar a abordar lo que nos está enfermando. No podemos hacer a América grande otra vez hasta que hagamos América saludable otra vez.

En la actualidad, existen más de 80,000 productos químicos diferentes aprobados para su uso comercial en los Estados Unidos. Están presentes en todas las etapas de la producción de alimentos, en los productos de cuidado personal y debajo de todo fregadero de América. Los productos químicos tóxicos se han infiltrado en casi todo lo que comemos, bebemos, vestimos y utilizamos; y la ciencia ha confirmado que muchos son perjudiciales para la salud humana. La seguridad a largo plazo de muchos otros no se ha evaluado en absoluto. He pasado mi carrera estudiando la mala salud y he concluido que la exposición a estos productos químicos es la causa principal de muchos tipos de enfermedades.

Sr. Presidente electo, usted tiene una oportunidad significativa para mejorar la atención sanitaria y la salud de los americanos jóvenes y mayores, para las generaciones venideras. Tenemos que centrar la discusión en la mejora de la salud y crear las iniciativas necesarias para efectuar un cambio real y medible para mejorar nuestra salud, como individuos y como nación.

Además, tiene la oportunidad de volver a centrar la discusión acerca de la salud en las iniciativas proactivas, basadas en la prevención. Actualmente, alrededor de un tercio de los ciudadanos estadounidenses recurre a la medicina complementaria e integrativa y gasta alrededor de 30 billones de dólares al año, gran parte de ellos de su bolsillo. Para muchos, su seguro no cubre estas terapias; terapias que son eficaces y, a menudo, no tienen efectos secundarios. Necesitamos aprovechar los tratamientos sin fármacos y obligar a que estén cubiertos por los seguros para que todos los estadounidenses puedan adoptar estrategias de bienestar.

Con todo respeto, le insto a organizar un equipo de científicos, expertos e investigadores independientes sin vínculos con las industrias alimentaria, farmacéutica y química para evaluar formalmente la seguridad y la eficacia de todos los productos químicos artificiales utilizados en la producción de alimentos y bebidas, así como los presentes en los productos domésticos comunes.

Creo que los siguientes son algunos de los temas más urgentes que deben ser abordados.

Agua Tóxica

Nuestro gran país se encuentra en medio de una crisis total del agua. La contaminación por plomo en Flint, Michigan, ha recibido la mayor parte de la atención de la prensa últimamente, pero no es, ni de lejos, un incidente aislado. En Lamesa, Texas, Sebring, Ohio, Filadelfia, Baltimore, Washington DC y otras ciudades en todos los 50 estados, casi 2000 sistemas de agua independientes han dado positivo por niveles peligrosos de plomo. Este problema está afectando de forma activa a millones de estadounidenses.

En estos lugares y muchos otros, nuestros líderes electos nos han defraudado a un nivel casi incomprensible. El hecho de que hayan tomado malas decisiones, con poca visión de futuro, ya es lo suficientemente malo. Pero el hecho de que, a menudo, intenten deliberadamente ocultar su mala conducta y permitan que cientos de miles de ciudadanos de los Estados Unidos beban agua envenenada, provocando enfermedades y la muerte, es un comportamiento criminal de una escala incomprensible.

El plomo no es, ni de lejos, nuestra única preocupación. El agua que bebemos, el agua que toman nuestros hijos, está contaminada con mercurio, arsénico, químicos industriales, herbicidas, compuestos de fracturación hidráulica y residuos de medicamentos. Algunos sistemas se contaminan a propósito con flúor y cloro, pese a algunas preocupaciones legítimas sobre la toxicidad y la eficacia de estos productos químicos.

Tomar agua no es opcional. Exigir agua potable para todos los estadounidenses no es irrazonable. Decir al pueblo estadounidense que simplemente va a tener que beber agua embotellada de ahora en adelante, no es una solución viable. Debemos armar un equipo de científicos cualificados que se centre en limpiar las reservas de agua, revisar las políticas de décadas de antigüedad acerca de los aditivos químicos en el agua y establecer políticas eficaces para análisis de agua.

Alimentos y Bebidas Tóxicos

Irónicamente, lo que lastima más a América es su suministro de alimentos. Nunca hemos estado más enfermos de lo que lo estamos ahora. Nuestros hijos son la primera generación de estadounidenses con una expectativa de vida menor que sus padres. Los problemas de salud prevenibles plagan y empobrecen a millones de estadounidenses de forma individual y como nación. El cáncer, las cardiopatías, la diabetes e incluso, las enfermedades neurodegenerativas son debidos a los ingredientes tóxicos y a los aditivos alimentarios.

Los edulcorantes artificiales están en todas partes y son peligrosos. El aspartamo contribuye a la infertilidad masculina, a la degeneración de las neuronas y a la depresión. El azúcar refinado impulsa la inflamación que causa la inestabilidad del azúcar en la sangre y la diabetes tipo 2. Existe una fuerte correlación entre el consumo de productos de origen animal y el cáncer de ovario, cáncer testicular, cáncer de próstata, cáncer de esófago, deterioro cognitivo, anormalidades en el esperma, fracturas de cadera y enfermedades del corazón. Los colorantes alimentarios utilizados comúnmente contienen benceno, un conocido carcinógeno. El TBHQ, o terbutil hidroquinona, es un conservante de los alimentos procesados, a pesar del hecho que la FDA no está segura de que sea completamente seguro para el consumo humano. Esta lista sigue y sigue.

Necesitamos una revisión completa e independiente de todos los ingredientes artificiales, edulcorantes, colorantes, tintes, azúcares refinados y otros aditivos alimentarios químicos. Necesitamos eliminar los intereses corporativos de la USDA. La seguridad a corto y largo plazo de estos alimentos debe ser financiada y evaluada por grupos de investigación independientes e imparciales.

Pesticidas

En pocas palabras, los pesticidas son veneno. Y están por todas partes. Usamos pesticidas en nuestros patios, viviendas, escuelas, bosques y parques. Se impregnan en nuestro suelo, el aire, el agua y en nuestros cuerpos. Dentro de nuestros cuerpos, los pesticidas alteran el sistema endocrino, el sistema nervioso y el sistema reproductivo, así como el desarrollo embrionario. Innumerables estudios vinculan los pesticidas a la enfermedad de Alzheimer, trastornos del espectro del autismo, TDAH, defectos de nacimiento y una docena de tipos de cáncer.

Siete de los compuestos químicos más tóxicos conocidos por el hombre están aprobados para su uso como pesticidas en la producción de alimentos. Los organofosfatos, comúnmente utilizados como insecticidas, fueron desarrollados originalmente por científicos alemanes en la Segunda Guerra Mundial como gas nervioso. Hoy en día, los rociamos intencionadamente en nuestra comida.

Peor aún, muchos pesticidas son tóxicos persistentes orgánicos, lo que significa que no se descomponen rápidamente. Pueden persistir en nuestro medio durante mucho tiempo, a veces décadas, después de su uso inicial. A través de la escorrentía y la infiltración, los pesticidas rociados en la tierra llegan a nuestros ríos, lagos, aguas subterráneas y los océanos donde contaminan el agua potable y los mariscos.

A los encargados de proteger al pueblo americano de estos venenos, no parece importarles. En 2015, la Organización Mundial de la Salud declaró el glifosato, un herbicida ampliamente utilizado, como “probablemente cancerígeno para el ser humano”. Sin embargo, el glifosato no está en la lista de productos químicos probados por el gobierno de los Estados Unidos. Las leyes se incumplen y se ignoran los estudios sobre sus efectos devastadores. Mantienen el público en la ignorancia acerca de exactamente qué productos químicos se utilizan cerca de sus hogares y lugares de trabajo.

Sr. Presidente electo, requerimos pruebas más estrictas sobre los efectos de los pesticidas. Los que sean considerados perjudiciales para los seres humanos deben estar prohibidos. Eliminar el uso de pesticidas innecesarios. Encontrar formas alternativas más seguras para mantener nuestros cultivos a salvo de las plagas y prevenir la propagación de enfermedades transmitidas por insectos. Proporcionar asistencia a los agricultores, empresarios, propietarios de viviendas y a los gobiernos locales para ayudarles a promulgar estas políticas.

Por favor, eduque a la gente sobre los peligros de los pesticidas. Proteja el derecho del pueblo americano a saber los productos químicos que está usando cada quién en su región y cómo mantenernos seguros a nosotros mismos y a nuestras familias.

Vacunas

El calendario de vacunación se ha expandido dramáticamente en los últimos 20 años. En 1995, el CDC recomendaba que los niños recibieran 17 vacunas en los primeros 6 años de su vida. Hoy en día son más de 30 vacunas. Esta programación es extremadamente agresiva y no entendemos completamente cómo pudiera afectar a nuestros hijos en el plazo inmediato y a largo plazo. Además, el CDC nunca ha investigado a fondo la salud de los niños vacunados en comparación con la de los niños no vacunados. ¿Cómo podemos decidir si todas estas vacunas están ayudando, dañando o teniendo algún efecto en absoluto sin esta información?

Necesitamos asignar fondos y designar a un equipo de investigación independiente, sin vínculos con la industria farmacéutica o aseguradora, para evaluar la seguridad y eficacia de las vacunas, con el fin de tomar decisiones más informadas acerca de nuestra salud como nación y, aún más importante, la salud de nuestros hijos.

Estas Iniciativas Son Sólo el Principio

Tenemos que alentar, subvencionar y enseñar agricultura orgánica. Tenemos que hacer que sea factible que existan pequeñas explotaciones agrícolas en América otra vez. Tenemos que crear puestos de trabajo relacionados con la producción de alimentos sanos y detener la importación de alimentos. Debemos hacer posible que los pequeños y medianos agricultores cultiven y usen agricultura orgánica sostenible.

Tenemos que reestructurar la forma de enseñar la educación sanitaria en la escuela. Las nuevas directrices deben incluir la enseñanza de la prevención y la importancia de la dieta, la nutrición, el ejercicio y el alivio del estrés.

Es hora de restablecer las prioridades de salud de los Estados Unidos y la única manera de hacerlo es acabar con el reinado de los grupos de presión y los intereses corporativos.

Debemos reconstruir la FDA, la EPA y el USDA para que se centren en la protección del público.

Tenemos que alentar a los estadounidenses a ser proactivos con su propia salud. Las modificaciones del estilo de vida positivas son la clave para la prevención de enfermedades y el bienestar a largo plazo. El solo hecho de tomar mejores decisiones de estilo de vida puede reducir drásticamente la incidencia y la gravedad de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes —- que constituyen la mayor parte del gasto sanitario.

Las iniciativas expuestas aquí son sólo el principio. Lo que es bueno para la salud de América es bueno para la deuda de América. Le insto a poner fin a los subsidios para los alimentos convencionales no saludables que suponen una carga inaceptable para nuestra salud, dejar de permitir que los grandes intereses corporativos dicten las políticas que cuestan más dinero, ahorrar cientos de miles de millones en gasto gubernamental para el cuidado de la salud y finalmente, dar a los estadounidenses la libertad y herramientas que necesitan para tomar decisiones más saludables.

Le instamos a tomar las acciones nacionales apropiadas y necesarias para Hacer América Grande Otra Vez Haciendo América Saludable Otra Vez.

Atentamente,

El Pueblo Americano

PD: Para los Lectores,
Envíen sus ideas sobre los cambios simples, de gran alcance y sistémicos que pueden ayudarnos a recuperar nuestra salud como individuos y como nación.

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